TRABAJO CON LAS FAMILIAS DE NIÑOS Y NIÑAS 19 MESES A 3 AÑOS
INFORMACIÓN PERSONAL
Mi nombre es Azumi Evonova Guaria Solari, tengo 17 años y ha lo largo de mi trayectoria educativa he tenido la oportunidad de formarme en el Colegio San Mártir de Porres 6084, en Villa María del Triunfo, donde culminé mis estudios de primaria y secundaria. En ese camino recibí el apoyo e inspiración de grandes maestros que despertaron en mí el deseo de dedicarme a la Educación Inicial.Actualmente estudio la carrera de Educación Inicial y me encuentro cursando el IV ciclo, una etapa llena de aprendizajes significativos. Cada semestre representa para mí una nueva oportunidad para fortalecer mis conocimientos, seguir creciendo y plantearme metas que me acercan a mi mayor sueño: convertirme en una docente comprometida, con vocación, amor y dedicación para acompañar a los niños que más lo necesitan.
En esta oportunidad, comparto un tema fundamental en el ámbito educativo: El trabajo con las familias de niñas y niños de 19 meses a 3 años. A través de este espacio podremos transmitir ideas, orientar, enseñar y ofrecer recursos prácticos que promuevan el desarrollo integral de los más pequeños, fortaleciendo la relación entre la escuela y el hogar.
Todo niño y niña es como una semilla que tiene dentro de ella la fuerza necesaria para crecer y desarrollarse.
¿Qué es el trabajo con las familias?
El trabajo con las familias es el conjunto de acciones, estrategias y actividades que realiza la institución educativa para involucrar a madres, padres y cuidadores en el proceso de desarrollo y aprendizaje de los niños y niñas.
En el caso de niños de 19 meses a 3 años , este trabajo es especialmente importante porque ellos están en una etapa donde necesitan seguridad, vínculos afectivos fuertes y continuidad entre el hogar y la escuela .
¿Por qué es importante?
El trabajo con las familias fortalece la confianza y la comunicación entre el hogar y la escuela, permitiendo conocer mejor a cada niño y atender sus necesidades.
Además, garantiza la continuidad de los aprendizajes en casa, favorece su desarrollo integral y ofrece a los padres orientación que fortalece su rol en la crianza y educación.
I. NECESIDADES BÁSICAS Y CUIDADO INTEGRAL
1. Lo que necesita todo niño y niña para desarrollarse en forma integral
Todo niño y niña requiere condiciones que favorezcan su crecimiento físico, emocional y social, como una alimentación equilibrada, descanso adecuado, atención de salud oportuna y un entorno seguro que respete su cultura y forma de ser. Asimismo, necesitan cuidados afectuosos, libertad para jugar y explorar, y vínculos estables que les brindan seguridad y confianza.
2. El valor de los momentos de cuidado para el bienestar de los niños y las niñas
Los momentos de cuidado, como alimentarlo, cambiarlo, bañarlo o acompañarlo a descansar, son oportunidades valiosas para fortalecer el vínculo con tu niño o niña. En estos instantes es importante hablarle con cariño, mirarlo, escucharlo y darle seguridad. Estos gestos sencillos lo hacen sentir amado, protegido y apoyan de manera directa su bienestar y desarrollo emocional.
II. CUIDADO FÍSICO Y EMOCIONAL DEL NIÑO
1. Cuidados para el momento de la lactancia materna
La lactancia es un momento íntimo y especial con el bebé. Se recomienda realizarla en un espacio limpio, tranquilo, cómodo y seguro, favoreciendo un ambiente de conexión, calma y cercanía afectiva.
2. El destete
El destete es una etapa que debe darse cuenta de manera progresiva y respetando el ritmo del niño o niña.
No debe forzarse, se requiere paciencia, afecto y acompañamiento para que esta transición sea tranquila.
3. Cuidados en el momento del cambio de ropa o pañales
El cambio debe realizarse en un lugar limpio, ordenado y seguro. Hablarles suavemente, nombrar lo que se está haciendo y mantener una actitud respetuosa favorece su tranquilidad y transforma este momento en una experiencia de cuidado y afecto.
4. Cuidados en el momento de cargarlos o trasladarlos fuera del hogar
Cuando los niños son llevados a diferentes espacios como la escuela o áreas externas, es importante cargarlos o guiarlos con calma y seguridad.
Explíqueles adónde van y mantenga un contacto afectuoso, reduzca su ansiedad y fortalezca su confianza.
III. ACTIVIDAD AUTÓNOMA, JUEGO Y ENTORNO EDUCATIVO
1. Espacio físico para la actividad autónoma y el juego libre
Los niños necesitan un espacio organizado de acuerdo con sus intereses y necesidades. Un entorno seguro, limpio y ordenado tanto dentro como fuera del hogar o el colegio facilita que exploren, se desplacen y jueguen con libertad, fortaleciendo su desarrollo motor, emocional y cognitivo.
2. El valor de los momentos de actividad autónoma en el desarrollo integral
Permitir que los niños intenten acciones por sí mismos, como subir, bajar, tomar objetos o desplazarse, fortalece su confianza y habilidades motrices.
La autonomía se construye de forma gradual y requiere acompañamiento respetuoso.
3. Características de los juguetes que favorecen la actividad autónoma y el juego libre
Los juguetes adecuados deben ser seguros, fáciles de manipular y permitir múltiples acciones: apilar, encajar, arrastrar, llenar o vaciar.
Este tipo de materiales estimula la curiosidad y respeta el ritmo natural de aprendizaje del niño.
4. Objetos y juguetes sugeridos para esta etapa
Elementos simples como bloques, recipientes, telas, objetos naturales o materiales cotidianos son ideales para promover la autonomía, la imaginación y el juego exploratorio tanto en casa como en la escuela.
5. El rol del adulto que favorece la actividad autónoma y el juego libre
El adulto debe acompañar de manera cercana, observando sin intervenir de manera excesiva. Responder a sus gestos, preguntas o comentarios con palabras sencillas fortalece su seguridad emocional y motiva su participación activa en el juego.
6. Acompañar la actividad autónoma en el colegio y en el hogar
Cuando los niños juegan, exploran o intentan hacer cosas por sí mismos, el adulto tiene un papel fundamental.
No se trata de dirigir cada acción, sino de estar cerca con una actitud atenta y afectuosa. Acompañar implica observar lo que el niño intenta hacer, escuchar sus gestos o palabras, responder a sus ideas y mostrar interés por lo que descubre. También significa brindar apoyo cuando lo necesita, animarlo a seguir intentando y reconocer sus avances, por pequeños que sean.
Este tipo de acompañamiento respetuoso ayuda a que el niño se sienta seguro, valorado y capaz. Además, fortalece su comunicación, su manera de relacionarse con los demás y su desarrollo emocional, porque aprende que puede confiar en el adulto mientras construye su autonomía.
https://www.youtube.com/watch?v=w4QhVU-84MA
Conclusiones:
Podemos concluir que acompañar a los niños y niñas de 19 meses a 3 años es una tarea que exige sensibilidad, paciencia y mucha observación. En esta etapa, cada gesto, cada rutina y cada espacio preparado con intención se convierte en una oportunidad para que crezcan seguros, curiosos y confiados.Cuando escuchamos, miramos con atención, explicamos con palabras sencillas y actuamos con calma, estamos dando a los niños lo que realmente necesitan para desarrollarse plenamente con amor, seguridad y libertad para descubrir el mundo a su ritmo. Construir estos vínculos y ofrecer estos cuidados no solo favorece su desarrollo integral, sino que también fortalece la relación entre la familia y el entorno educativo.
Acompañarlos en sus primeros aprendizajes es una responsabilidad, pero también un privilegio. Cada paso que damos junto a ellos contribuye a formar personas más seguras, autónomas y capaces de relacionarse con su entorno de manera confiada y feliz.
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